lunes, 28 de diciembre de 2015

"Sangre sabia" de Flannery O'Connor

Sangre sabia (Wise Blood, 1952) fue la primera novela (de dos) de Flannery O'Connor, sureña, fría, una autora estadounidense conocida sobre todo por sus relatos (entre otros, A Good Man is Hard to Find). Yo no sé antes, pero ahora mismo se podría considerar una escritora bastante olvidada, aunque RHM tiene publicada en dos tomos (novelas y cuentos, cada uno por un lado) toda su obra de ficción.

Dejando a un lado este abandono, la obra de O'Connor me ha parecido muy interesante. La autora nos narra la historia de un joven de veintipocos años, Hazel Motes, que tras volver a casa de la guerra se encuentra solo. Y así, solo, viaja hasta una nueva ciudad y comienza a predicar una nueva religión, la Iglesia sin Cristo. Sangre sabia es la esquemática pero de igual manera punzante e incisiva historia de un personaje que va contra el mundo, que no le entiende ni tiene ningún interés en entenderle; pero realmente da igual, porque el sentimiento es mutuo. La historia de alguien que predica una religión cuya pauta es la blasfemia y el pecado, que en realidad no son tal, no existen, como base de una salvación que tampoco existe. ¿Entonces? Entonces Motes está tan obsesionado con dios, incluso estando contra dios, que no le queda más remedio que volver a dios. A Dios. Auge y caída de un predicador, podría ser. Si la sangre es sabia, entonces podría ser caída y auge, pues durante toda la novela reniega de lo que esta le dice –su abuelo era predicador, pero de los de la Iglesia con Cristo–. Y de manera paralela tenemos a Enoch, un desagradable personajillo cuya relación con la sangre es diametralmente opuesta a la que Motes tiene: sí, hoy la sangre me dice que voy a descubrir por fin algo, que va a pasar por fin algo. No soy yo, es la sangre. "Una historia de pecado y redención", dice la portada que he puesto aquí, pero yo no tengo muy claro quién se salva y quién se aboca a la destrucción más absoluta, si todos o ninguno.



¡Jesús es la mentira! ¡La mentira es Jesús! No hay nadie que escuche a Hazel Motes (por cierto, mote en inglés es mota, el equivalente a paja en la Biblia en lo de la paja en el ojo ajeno de Mateo 7:3: «And why beholdest thou the mote that is in thy brother's eye, but considerest not the beam that is in thine own eye?»), pero menos mal, porque las pocas veces que lo hacen se dan cuenta de que es, posiblemente, la persona más obsesionada con Jesucristo (huir de algo es encontrarlo, ya sabéis) que puede haber en la ciudad. Excepto Enoch, pero la sangre de Enoch hace un poco lo que quiere y no podemos fiarnos demasiado de él y de su intento patético de hallar al nuevo Jesús. Es curioso, o en realidad no es nada curioso, que casi que la única persona que le escucha es la que comienza a conocerle cuando por fin deja de ser un embustero y un timador. Si queréis podemos hablar de cómo mientras intenta convencer a la gente para que abandone a un Jesús inexistente que no puede salvarles, puesto que nadie está en ningún pozo, Hazel se obceca en pecar, tanto como se pueda. Sin embargo, el mayor pecado es la falta de dios, y esa se supone que ya la tiene, por lo que sus intentos son absurdos y pura palabrería. Anda, como los del resto de predicadores que aparecen en la novela. 

Va a resultar que no son tan diferentes. Va a resultar que el papel de la divinidad es secundario en la formación del ser.

jueves, 24 de diciembre de 2015

Recomendaciones de última hora / Las mejores lecturas del año

¿Necesitáis consejo para unas compras de última hora? ¿Os urge, de pronto, comprar un libro por miedo a que no caiga ninguno por Navidad? Pues si aceptáis mi humilde consejo, las cinco lecturas que me han quedado como mejores de este año 2015:



 Sin ningún orden particular, tenemos:
-The Fishermen (Chigozie Obioma), una novela que narra la historia de la desintegración de un núcleo familiar por la venganza, el miedo y la superstición, bellamente escrita, muy pura, muy real en su retrato de una sociedad diferente.
-Plataforma (Michel Houellebecq), para los que ya hayan leído algo del autor. Critica, da hostias a todo el mundo incluido al lector, me dejó muy tocada tras la lectura. Hablé de ella aquí.
-La sombra del ciprés es alargada (Miguel Delibes), si creéis todavía que lo patrio no es bueno y que Delibes es el rancio que enseñan en los colegios. Filosofía que te hunde en la miseria con una relación intensísima entre trama, narración y escenarios. También hablé de ella.
-La trama nupcial (Jeffrey Eugenides), si os gustaron las otras dos novelas del autor, veo difícil que esta inmensa obra minuciosa en la creación y construcción de personajes y relaciones os deje indiferentes. 
-Embassytown. La ciudad embajada (China Miéville), indispensable para aquellos que gusten de la ciencia ficción y de la lingüística, una novela que habla de las capacidades del lenguaje y del pensamiento y de cómo estos conforman a las sociedades.

Por si no nos vemos: pasad unas felicísimas fiestas rodeados de quien vosotros queráis, espero que podáis leer. ¿Me recomendáis algún libro? Muchos besos a todos.

viernes, 27 de noviembre de 2015

"Blacksad" de Juan Díaz Canales y Juanjo Guarnido

ADVERTENCIA PARA LOS PURISTAS: utilizo en esta entrada el término “novela negra” como paraguas, sin saber si se trata esto de novela de detectives o qué (porque tengo 0 idea).

Algo pasa con los cómics: por ser obras que se suelen leer con más facilidad que una novela, porque descubrir nuevas cosas en ellos es fácil o porque podría estar largo rato contemplando cada viñeta, los releo con frecuencia. ¿Cuántas veces puedo haberme leído Midnight nation desde la primera vez que flipé con lo que contaba? No lo sé. Con Blacksad me pasaba igual: pese a que hay ciertos aspectos que no me gustaban, de vez en cuando volvía a cogerlo y me ponía a leerlo de nuevo. 

Hoy, ya leídos los cinco tomos publicados, os hablo de esta serie tras la última relectura. Como ya es conocido por la mayoría, Blacksad es un detective y cada uno de los tomos relata una de sus investigaciones, llenas de bajos fondos, mujeres hermosas, cigarros y seres despreciables, los arquetipos máximos de la novela negra. Blacksad es también un gato, en un mundo en el que cada personaje, cada tipo, es un animal diferente según sus características; y creedme, la selección es excelente y divertidísimo ver cómo han elegido un animal óptimo para cada repesentación: sicarios, periodistas, estrellas de Hollywood, blancos y negros. Quiero aclarar que no soy una gran lectora de novela negra y de hecho suelo evitar este género (si alguien tiene a bien recomendarme libros para comenzar, siempre será bienvenido). Sin embargo he disfrutado muchísimo en general de la lectura de esta serie, quizás precisamente porque me parece que cumple todos los tópicos y la manera visual en que lo hace me resulta muy agradable. Quisiera estructurar la crítica de alguna forma útil, así que hablo del dibujo: me parece una auténtica maravilla. En cada tomo hay un color que destaca más (se nota sobre todo a partir de Arctic-Nation, donde el blanco predomina y marca el tono completo del número; en ese sentido el primero, Un lugar entre las sombras, da la sensación de ser más introducción, pues juega más presentando escenas y personajes), cada viñeta es una obra de arte, los personajes tienen muchísima fuerza, muchísimo carácter y expresión tan solo con la manera que tienen de moverse. Me parece fascinante la vida que tienen, todo lo que se transmite con los juegos de luz, con los ojos. Los escenarios son muy interesantes, sobre todo en El infierno, el silencio (número 4), donde hay una serie de viñetas que no podía dejar de mirar. Son alucinantes. 
De Un lugar entre las sombras
El guión ya es otra cuestión, la historia no me gusta tantísimo; ni cuando la leí por primera vez ni en esta última lectura me ha terminado de encajar del todo. Sí considero que hay tomos excelentes en comparación con otros que bajan el nivel de la serie de una manera abrupta, así que separo tomo por tomo. Un lugar entre las sombras (escribiendo esto me acabo de enterar de que se llama así y no simplemente Blacksad. Qué cosas) sirve, ya lo he dicho, como introducción a los personajes, a la manera de contar de los autores y tiene una investigación resultona. Desde luego como primera parte es óptima, porque te percatas del tono oscuro pero socarrón de las obras y de los modos del protagonista en un momento. Arctic-Nation me parece más interesante con las relecturas que en un primer momento, pero de todas formas me gustaron mucho los conceptos que presenta, la selección de personajes aquí se hace más inteligente aún al presentar a los negros y a los blancos, a los buenos y a los malos (no todos negros ni todos blancos), etcétera. Alma Roja es el que menos me ha gustado por muchísimo. Presenta mil asuntos, pero todas las historias que aparecen carecen de una ilación lógica, no hay un hilo lo suficientemente interesante como para tirar por él, y al final todo queda en nada. Lo único que me resulta un poco más interesante es la locura en ciertos personajes, pero hasta eso es anodino. Lo cierto es que las primeras páginas lo presentan diferente, pero al final resulta que preferiría no recordar nada de este tomo. 

Llegamos así a mi favorito, El infierno, el silencio (¡qué titulazo! Es que no le han puesto ni una “y”, le ponen una coma para que sea más lacónico, más pausado, qué preciosidad). Ya comenté más arriba que me fascinaron los escenarios en concreto de este tomo y la historia que se narra también me resultó sumamente interesante. También en este caso se abren historias del pasado y aparecen personajes de poca confianza y sin embargo se llevan de una manera mucho más agradable y correcta que en el anterior. La localización, Nueva Orleans, es casi un personaje más, la manera de llevar la historia me parece óptima (desvelando secretos en lugares acertadísimos para mantener la atención) y, en suma, lo considero el mejor de los cinco con diferencia. Amarillo es, de todas formas, muy interesante: la historia se aleja bastante de lo que encontramos en los números anteriores y con bastante éxito, la verdad. Una suerte de road trip truncado con personajes beatnik rondando por ahí y, por supuesto, un crimen o dos. Está escrito sobre una base más sencilla que los anteriores y se nota, la narración es más distendida, más suave, es el número más relajado de la serie y esto no es malo, para nada. De hecho es muy bueno, el cambio de tono ayuda mucho y le da otro toque a Blacksad, serie y personaje. Yo no sé a qué estáis esperando para haceros con los cómics, los han recomendado mucho ya, así que me uno a la lista de admiradores de la serie y os invito a que os hagáis con un ejemplar de Un lugar entre las sombras (y que sigáis; y si no queréis, pues de El infierno, el silencio directamente).

viernes, 6 de noviembre de 2015

"El misterio de Salem's Lot" de Stephen King

Esto de volver de vez en cuando a un blog sin previo aviso para, además, hacer una entrada hablando de un libro de Stephen King que el 80% del público objetivo de dicho blog ya habrá leído… bueno, es algo que llevo bastante bien. ¡De algo hay que morir!

Estoy leyendo la obra de Stephen King por orden de publicación. Eso ya lo dije alguna vez. De momento llevo Carrie, El misterio de Salem’s Lot y como tres capítulos de El resplandor. Sin prisa y con pausa. Total, que estamos en 1975 y se publica Salem’s Lot. Second Coming, que quería llamarlo inicialmente King (entiéndase como segunda venida de Drácula, esta vez en Estados Unidos). En el pueblo pasan cosas extrañas, un par de tipos acaban de alquilar la Casa Misteriosa (esa que hay en todos los pueblos) y Ben Mears vuelve al pueblo para escribir su nueva novela que, casualidades de la vida, gira en torno a esa casa y su relación con él. Desaparece alguien, desaparece otro alguien y ya la hemos liado. Esta es la primera novela que King publica de esa serie de libros enormes ubicados en pequeños pueblos de Maine a los que llega el horror en su estado más puro. De estos ya he leído otros tres (It, que me parece el mejor, La cúpula y La tienda), la evolución se nota: en este caso no encontramos ni de lejos un pueblo con tanta personalidad como en sus obras posteriores. Da la sensación de que King no tiene tanto que contar, que Salem’s Lot no está tan vivo como es habitual en él, que los habitantes del pueblo viven cada uno por su lado sin llegar a conformar un todo. También es un poco tosca el salto entre personajes y situaciones, que siempre ha sido una de las cosas que más me ha gustado de este autor: su facilidad para introducir tramas paralelas sin ninguna dificultad, la facilidad para seguir y recordar las historias de cada personaje. Aquí es algo difícil, aunque también es cierto que hay menos personajes lo que hace que no se note tanto este problema.
“Aquí no hay otra vida que la lenta muerte de los días, de modo que cuando el mal se abate sobre el pueblo, su llegada parece casi preordenada, dulce e hipnótica. Es casi como si el pueblo supiera que el mal se aproxima, y qué forma tomará.”
Creo que es inevitable, una vez se ha leído más de una obra de este autor, compararlas entre sí, pues tiene un estilo muy marcado y sobre todo unas estructuras muy semejantes, aunque las tramas varíen. Los géneros de las obras de King se repiten, y ya no estoy hablando del terror (que es el más obvio), estoy hablando de la radiografía de la sociedad americana, del elemento paranormal acompañado de una parte humana que es la que hace posible que el terror llegue a los pueblos, del niño o grupo de niños que va a conocer su destino/madurar/comprender el mundo adulto gracias a la historia. Todo esto lo encontramos también en Salem’s Lot, menos acusado el componente “humano malvado que ayuda al Mal”, pero ahí está. La narración es muy cruda, creo que es uno de los mayores aciertos de la novela. Siempre me hace mucha gracia la gente que no lee/ve cosas de terror porque dice que no le dan miedo (como gran histérica del género me ofende más que me hace gracia, pero bueno), y siempre mi respuesta es la misma: coge un libro de Stephen King y léelo antes de dormir, tú sola en tu casa. Concretamente la primera vez que yo leí este libro con unos catorce años me pasé la noche esperando que un vampiro llamase a mi ventana (y preparada para decirle que conmigo esos cuentos no colaban, que no iba a dejarle entrar): ahora la perspectiva ha cambiado, pero la sensación desagradable de ser observado, de no estar solo, es algo de lo que no me he librado ahora, en su lectura con diecinueve. La atmósfera es vibrante, es hipnótica, las escenas son muy vívidas y en definitiva una se siente ahí mismo, oliendo el miedo de la gente, viendo a los personajes morir, abandonar y rendirse cuando se dan cuenta de que es imposible la lucha. 
“-Oh, padre mío, favoréceme ahora. Señor de las Moscas, favoréceme ahora. Te traigo carne podrida y ahumada. Para ganar tu favor he sacrificado, y con la mano izquierda te traigo el sacrificio. Sobre este terreno, consagrado en tu nombre, haz un signo para mí. Un signo espero para comenzar tu obra.”
Resulta quizá sorprendente ver que incluso en sus inicios King tenía una manera de escribir que ha ido alargando hasta la actualidad y perfeccionando con los años, convirtiendo así Salem’s Lot en una suerte de inicio de tradición literaria y sello personal. Me parece que las carencias toscas que tiene y que he comentado más arriba no logran desdibujar el hecho de que se trata de una novela terrorífica, bien labrada y pensada y con una melancolía increíble. Así que sí, recomendada y seguimos con King (y con el blog ahí).

viernes, 25 de septiembre de 2015

"The Green Road" de Anne Enright

The Green Road es una de las novelas nominadas este año al Man Booker Prize, y mi primera lectura de la lista. Podría catalogarse de saga familiar coming of age (“novela de crecimiento y madurez”), sigue la vida de los miembros de una familia irlandesa a partir de que el primero de ellos abandone la casa, narra la separación de todos los hijos y la posterior confluencia en una Navidad en el hogar familiar.

Me sorprende mucho, muchísimo, la mediocridad de esta obra. El primer capítulo está contado desde la perspectiva de una niña, la benjamina de la familia, y es lo más desmotivador que he leído en la vida. Los siguientes cuatro capítulos tienen una estructura distinta, mucho más interesante: narran un episodio importante en la vida de cada uno de los cuatro hermanos (la mudanza de uno a Nueva York, una ruptura, una visita al oncólogo y, digamos, el post parto) avanzando de esta manera en los años hasta llegar a un capítulo donde su progenitora escribe una invitación a la celebración navideña y terminando esta parte con una vuelta a la vida de los hermanos, esta vez más adelante. Y me gusta cómo decidió Enright tratar todos estos temas, cómo los momentos esenciales están seleccionados de manera que el lector piensa que sería imposible que los personajes tuviesen otra historia, cómo hace que su óptica sea excelente. En general el tono es muy dulce y agradable de leer, resulta bonito, como una historia para leer antes de acostarse, y por supuesto tiene una parte agria y es que los problemas de los protagonistas son bastante grandes (cada uno en su dimensión y dentro de su personalidad), y duelen. Recuerda bastante esto a la novela de Alejandro Palomas Una madre*, cuya trama, de hecho, se parece también a The Green Road (una familia que se reúne para la cena navideña tras bastantes años sin estar completa), y también el tono es semejante. Aunque la novela de Palomas es bastante mejor. Esta primera parte del libro me parece una lectura excelente y de hecho, tras leer el primer capítulo y no esperar gran cosa, cambió completamente mi percepción. También me gustó muchísimo el capítulo en que la madre escribe la carta, con el reloj detenido como símbolo, la narración es muy rítmica, es precioso.

Y a partir de ahí la cosa se desmorona. Se desmorona tanto que ya solo apetece leer para terminar la novela y pasar a otra cosa. La reunión, excusa idónea para situar a todos los personajes en un mismo lugar, se convierte en un aburrido compendio de situaciones ridículas y por qué no, carentes de la verosimilitud del resto de la obra. La madre se destapa como la irrelevante protagonista de esta segunda parte de la novela, cuya trama disminuye de manera brutal la calidad de la novela. No entenderé nunca que un autor renuncie a jugar con la voz narrativa cuando esta es interesantísima para contar una “historia”, y menos lo entiendo cuando la trama que se pretende compartir es tan ridícula y digna de un episodio de una sitcom como la de The Green Road. Me daba exactamente igual lo que pasase, solo quería que todo terminase de una vez (a ser posible, que acabase con un asesinato en masa brutal y sádico; como es lógico, esto no sucedió -espero que no consideréis esta obviedad un spoiler-). La parte final, el último capítulo, vuelve a interesar porque retoma la parte que merece la pena, vuelve con los hermanos para decirnos que efectivamente, los finales felices no existen, pero tampoco los finales tristes, simplemente no hay final (lo que parece un final es el principio de otra cosa, esto tampoco es algo nuevo pero la sensación que da es dulce, dulce). Por supuesto, y aunque la novela me ha decepcionado mucho, yo me guardo, con cariño, la parte que me ha gustado: me quedo con el dolor, la pérdida, la miseria humana, me quedo también con cómo se sobrepasa esto, con el perdón, sobre todo a uno mismo, me quedo con el rayo de sol que es para los personajes un nuevo amor, un veredicto, una pedida de mano o una nueva determinación. Me quedo con esto (y con mis dudas de por qué es tan inferior en calidad a The Fishermen).

*os enlazo la reseña que escribí en Gecko Books.

viernes, 28 de agosto de 2015

Próximas lecturas

Visto que no me apetece nada escribir algo más largo (más con contenido), introduzco nueva entrada/sección/como se la quiera llamar que en teoría va a ser algo periódico y escrito cada mes y en la práctica estoy segura de que saldrá cuando ella quiera. La idea principal es lo que se conoce como tbr (to be read pile), los libros que se pretenden leer a continuación, una lista de las próximas lecturas que en las entradas posteriores serán reseñadas. Eso.


En la primera tanda, dos libros ya comenzados y que por más que lo intento no avanzan (yo en verano leía mucho, pero ahora resulta que el verano no te quita de tener obligaciones, qué es esta locura). Plataforma (Michel Houellebecq), segunda incursión en la literatura del francés tras haber leído Las partículas elementales. Llevo unas cincuenta páginas que son todo lo que esperaba de un libro suyo, espero que no defraude. The Fishermen (Chigozie Obioma), uno de los libros de la longlist del Man Booker. Las críticas son excelentes, pero sobre todo me atraía por la nacionalidad nigeriana del escritor (estoy en busca de novelas de autores africanos). Y Expiación (Ian McEwan), tercera novela que cae en mis manos del autor tras una enorme decepción y un libro sobresaliente. Tengo tantísima fe en esta que es posible que me dé el mayor batacazo de mi vida lectora. Veremos.


A Spool of Blue Thread (Anne Tyler) es otra de las novelas nominadas al Man Booker de este año y con ella terminarían las lecturas que tengo pensado realizar. Si se da bien quizás lea alguna más. Pronto os hablaré de The Green Road aquí en el blog. El obsceno pájaro de la noche (José Donoso), autor muy importante de la narrativa chilena recomendado una y mil veces por Pablo Guzmán, yo no entiendo cómo no estaba ya leyéndolo. Por último With every letter (Sarah Sundin) forma parte de una lectura conjunta a la que me apunte impulsivamente solo porque la chica de la portada se tira un rollazo a lo Peggy Carter que me encanta. Es un tipo de novela que me entretiene mucho, de esas que tienen muchísimo drama romántico en una guerra con ojos humedecidos cuando uno de los dos amantes parece haber muerto... como Pearl Harbor si Pearl Harbor no fuese un auténtico y soporífero pestiño.

Nada más. Si me sobra tiempo pretendo leer más libros de la longlist, alguno de Némirovsky y tenía pensado continuar con la relectura de Harry Potter. Leí la semana pasada el primero y quería descargarme el resto de la saga en inglés (una es fan, no gilipollas, y tampoco voy a gastarme todos mis ahorros en tener más ediciones de unos libros). E intercalaré algo de relato por el medio, quizás algo de Agatha Christie, que me apetece... no sé. Ya iré hablando de mi progreso por aquí o por goodreads. Y podéis recomendarme todas las cosas que queráis. 

jueves, 13 de agosto de 2015

Escribo en Libros Prohibidos

Aquí en este blog no lo había dicho, pero resulta que desde hace un par de meses escribo en la página web de literatura Libros Prohibidos. Hago lo mismo que aquí, pero con otros libros, y como publico de vez en cuando, no se me había ocurrido avisar de que también podíais leerme en el otro lado. La página está muy bien y es muy recomendable, por si no la conocíais. De todas formas, he pensado en poner aquí la lista de libros (por orden temporal, así veis lo mucho que voy mejorando) de los que vaya escribiendo allí y así quien esté interesado tiene fácil acceso. Meras ganas de ordenar el blog son. 

(...) tras una dura lectura, el final da al lector la oportunidad de mirar desde otra óptica. ¿Quizás sí sea posible ver la luz y no la oscuridad, redondear el alma para que no sea la de un ciprés? No lo sé, ahí entra ya el modo de cada lector, la perspectiva que se tenga y lo mucho que le haya influido el pesimismo vital de Pedro.
Seda, Alessandro Baricco
No es una novela que me parezca recomendable, aunque le puedo reconocer ciertas virtudes y veo lógico que sea tan famosa. Entretenida, mona, muy visual, se lee en dos momentos. Pero no tiene, ni de lejos, el componente emocional que yo esperaba encontrar.
Tombuctú, Paul Auster
(...) no sé qué estaba pensando el autor a la hora de escribir un libro tan básico. No considero que sea una mala novela, puesto que resulta agradable de leer, pero tampoco buena, puesto que la noto vacía de contenido al realizar el posterior análisis.

jueves, 6 de agosto de 2015

“The Girl from the Well” de Rin Chupeco

Qué vergüenza, cuánto tiempo. ¡Y yo que quería constancia..!

Esto es literatura juvenil, género del que prefiero mantenerme alejada y desde luego no comentar en el blog, pero me ha resultado una lectura tan interesante que creí adecuado hablar de ella. A grandes rasgos, The girl from the well es una revisión inteligente de los mitos de terror japoneses de los que beben, por ejemplo, las películas The ring o La maldición. Y, como es obvio, es una novela de terror. Por partes.

Comenzaré diciendo que es de terror de verdad. Como gran adepta a este subgénero (disfruto muchísimo de las novelas que me dan miedo, y últimamente también del cine), fue maravilloso ver cómo al cerrar el libro e ir a dormir tenía una cierta sensación de incomodidad. No creo que le quite el sueño a nadie, y sin embargo genera muchísima aprensión. No había leído nunca algo destinado a un público juvenil que lograse este objetivo. Hay varias cosas que acentúan el miedo generado, y que además consiguen que The girl from the well sea una buena novela con características poco usuales, sobre todo en el género en el que se encuentra situado. El punto de vista narrativo es sugerente, magnético, bien llevado. El espíritu japonés que lleva el mayor peso de la trama también sobre sus hombros se encarga de narrar y lo hace desde varias perspectivas al mismo tiempo: hay momentos en los que cuenta con varios puntos de vista en una misma escena, los más interesantes, y otros en los que esto sirve de excusa para poder narrar todo lo que sucede sin cambiar a un narrador en tercera persona. Más allá de esto la forma de escribir de Rin Chupeco no se sale de lo común. Es ligeramente poética pero se centra mucho en lo que quiere contar, lleva bien el tono de la historia, genera interés y utiliza bien el recurso de las repeticiones que le presta el personaje del espíritu y del que confieso que en un principio creí que iba a abusar. Sin embargo, creo que la perspectiva múltiple de la que hace uso es algo interesante y que merece la pena elogiar.

Quería incidir también en un aspecto que me parece bastante reseñable: la relación entre los distintos personajes está bien labrada, es lógica, no acelera. La autora es muy metódica a la hora de establecer las distintas partes de su libro, lo que provoca (y no lo entiendo) aburrimiento en muchos lectores que tacharon de monótono el libro debido a que no tiene la acción habitual de uno dirigido al tárget al que este está dirigido. He visto reseñas en Goodreads donde se dice, cito, "el fantasma se limita a mirar y seguir a la gente". Bien, no pensaba que este libro fuese tan complejo, pero insisto: los personajes están muy bien creados y se ajusta a lo que se espera de ellos con la información que tenemos. La monotonía para mí terminó al finalizar el primer capítulo Por otro lado, ¿qué clase de acción espera el lector por parte de un espíritu cuyo objetivo es matar a asesinos de niños cuando no hay ninguno alrededor? Obviamente espera, mira y narra lo que sucede, pero en gran parte de la novela podría pasar perfectamente por un narrador omnisciente.

Por otro lado, gran parte de la trama no tiene ninguna originalidad. Hay una maldición que acompaña a un niño, una mujer oscura y terriblemente malvada, un espíritu algo más puro que va a ayudar al niño, mujeres japonesas que saben más de lo que aparentan... son componentes bastante habituales en el género de terror. En la literatura juvenil ya es más difícil encontrarse algo de este estilo (quiero recordar Anna vestida de sangre, un libro que intenta también ser un poco de miedo y se queda en la parte más cutre del YA). Hay un cierto punto de inflexión en la novela en el que se solventa el misterio principal y continúa la trama; a partir de ese momento todo se vuelve bastante más agradable de leer y la lectura mecánica pasa a ser interesante, sobre todo porque se aumenta la importancia y el carisma del personaje principal. Sin embargo es un producto que en general puede funcionar muy bien.. En la fidelidad a la tradición de la que bebe ya no me meto. Sé que la figura de Okiku está creada a la imagen de las niñas terroríficas que salían en películas como The Ring (esas que cuando tenía 14 años me tuvieron más de un mes casi sin dormir, qué jodida cruz de niñas), pero no sé hasta qué punto los mitos son así o si han sido adulterados. Ni tan siquiera sé si son mitos de verdad o es todo una autoficción, una bola que se hace más y más grande a medida que pasa el tiempo. Casi que prefiero dejarlo así, soy demasiado impresionable.

Lo dicho: si sois lectores habituales de novela juvenil, merece la pena detenerse en la primera novela publicada de Rin Chupeco. Sobre todo si os gusta este género; estoy segura de que la lectura será agradable. En septiembre os hablaré de The suffering, la segunda parte de la novela, narrada por otro personaje. ¿Es demasiado pronto para dudar de que mantenga el nivel?

lunes, 3 de agosto de 2015

Leemos el Man Booker 2015

El esperpéntico Comité de Libros Chungos (conformado por sub_zero, Alex, Pablo, Anna y la que escribe) vuelve a reunirse hoy, tras una larga temporada sin lecturas conjuntas (imaginamos que la expectación era tremenda). Como es natural, no ha hecho falta más que unos minutos de parlamento para llegar a una conclusión: no se podía esperar a septiembre para volver a leer un libro del Project. Había que leer algo ya. Algos, a ser posible. ¿Y qué mejor para ello que crear una suerte de reto de lectura de la longlist del Man Booker* de este año, anunciada la semana pasada?

Hay trece novelas en la lista, cada uno de nosotros va a leer y escribir una crítica en su blog de (por el momento, claro) dos o tres de ellas... y nos sobran unas pocas. Si alguien se anima a participar en esta lectura maratoniana con reseñado un poco menos maratoniano, siempre será bienvenido a ello. A leer lo que sea, a comentar lo que sea por cualquier red social en la que se quiera y sobre todo a generar debate, que es lo que nos mola aquí (también vamos a hacer porra del ganador, pero somos más malos que la quina, se ve en nuestras predicciones del Nobel del año pasado). La lista, con enlaces:



-Did You Ever Have a Family - Bill Clegg (Goodreads)
  • Alex
-The Green Road - Anne Enright (Goodreads)
  • Sara
-A Brief History of Seven Killings - Marlon James (Goodreads)
-The Moor's Account - Laila Lalami (Goodreads)
-Satin Island - Tom McCarthy (Goodreads)
  • sub_zero
  • Pablo
-The Fishermen - Chigozie Obioma (Goodreads)
  • Sara
-The Illuminations - Andrew O'Hagan (Goodreads)
-Lila - Marilynne Robinson (Goodreads)
  • sub_zero
-Sleeping on Jupiter - Anuradha Roy (Goodreads)
  • Alex
  • Pablo
-The Year of the Runaways - Sunjeev Sahota (Goodreads)
-The Chimes - Anna Smaill (Goodreads)
  • Pablo 
-A Spool of Blue Thread - Anne Tyler (Goodreads)
  • Sara
-A Little Life - Hanya Yanagihara (Goodreads)
  • sub_zero
  • Pablo

*la/el longlist de un concurso de literatura es la selección que hace el jurado de dicho premio, en este caso conformada por 13 elementos, que luego se reducen a una lista más corta para luego elegir un ganador de esta.

sábado, 16 de mayo de 2015

“Amsterdam” de Ian McEwan

En su momento, Amsterdam ganó el premio Man Booker (1998). Lo leímos hace ya medio año en el project, escribí esta crítica para clase y se quedó ahí. Hoy la rescato, que nunca está de más.

Amsterdam es una novela sobre la amistad, lo que ya no hay cuando había amistad, la moralidad... y ciertamente podríamos parar de contar ahí. La crítica no se pone de acuerdo en este aspecto: para algunos, una de sus mejores obras (en lo que no puedo disentir, ya que es mi primer acercamiento a la obra del autor al que, por otra parte, no me importaría leer de nuevo); otros no pueden concebir que sea lo único publicado merecedor del premio que obtuvo; los más la consideran tremendamente divertida, y así la lista podría seguir. Esta crítica no puede menos que fruncir el ceño ante la mayoría. Si bien McEwan hace uso de una fina ironía y de humor negro (¿tal vez a modo de crítica social de algo que no soy capaz de vislumbrar entre sus líneas?), no considero esta una novela divertida, sino más bien pesimista y desde luego, desesperanzada con arte y vida.

El libro parte de una base evocadora y como de película mala de los domingos por la tarde: los cuatro amores de la vida de Molly Lane se reúnen en su funeral para darle el último adiós a la que fue una mujer maravillosa en vida y que finalmente sufrió una enfermedad degenerativa que la privó de mente y cuerpo hasta morir. A partir de este funeral, y olvidados ya (tanto autor como personajes) de la increíble Molly, pasamos a las vidas de los que siguen a este lado del espejo. Así la trama comienza y los acontecimientos se desatan y entrelazan. Por un lado tenemos a un músico creando la que en teoría será su obra magna, y, por lo tanto, páginas y páginas destinadas a hablar de composiciones. Por otro, la idea grande de la historia, la que llevará la trama hasta el final, en la que básicamente hay una disyuntiva entre moralidad y fama bastante importante que se resuelve como buenamente se puede. Adivinad qué gana. Esto nos lleva a diferenciar dos partes en la obra: la parte que habla de música y la que nos va moviendo con la historia, saltando de personaje en personaje y de punto de vista en punto de vista, si bien siempre con un narrador en tercera persona que a veces es omnisciente pero que nunca cuenta todo lo que sabe. He de reconocer que he disfrutado con ambas partes, si bien es verdad que no teniendo ninguna idea de cómo se crea música, solo puedo decir que resulta convincente lo que el autor dice (aunque podría ser mentira). También he de reconocer que por más llevadera que sea la trama de la novela, echa demasiada mano de casualidades, indirectas hacia el lector (supongo que McEwan pretendía que, al final, nos echáramos la mano a la cabeza diciendo "ah, claro...") y otros especímenes literarios. Unos pocos nunca están de más, pero cuando un libro se convierte en un deus ex machina tras otro ya se trata de un abuso y hay que saber hacerlo bien. McEwan no es tonto, o no lo parece al menos, y consigue que durante la lectura todo esto pase desapercibido. Es un autor sutil. Tan sutil que de las taras que tiene el libro solo te das cuenta más adelante, siendo en mi caso la primera reacción de tremendo entusiasmo.

Hay algo en el libro de Ian McEwan que me crea en un debate interno de lo más incómodo. Esto es finalizar con un golpe abrupto y seco, un final que es amargo como la vida misma, lo cual siempre es bienvenido porque parece que aunque estemos en el siglo XXI hay autores a los que les cuesta. Un final que, una vez hecho el impacto sobre el lector, no deja de ser demasiado efectista. Lo mismo mejor explicado, o lo mismo con algún sentido con la historia, o quizás lo mismo incluso sin tanta información para que el lector pueda ver por sí mismo o no lo que ha pasado sería mejor. Tal y como está narrado en la novela, y sobre todo con esas (burdas) últimas páginas que tanto quieren explicarlo para que el pobre lector no se pierda con todo lo que le contamos, resulta un tanto ridículo como salida para una obra que pese a sus más y sus menos no dejaba de tener un balance positivo. Así que podríamos reducir la experiencia con el final con un mero sí, pero no así. También me gustaría abrir un apartado con respecto a los personajes. Lo cierto es que dejando a un lado historia, escritura y final, son la sal de la novela, aquello que en un principio más llama la atención y lo que mejor dibujado está. Si bien la historia tiene sus pequeños fallos, como si de un borrador poco perfilado se tratase, los cuatro hombres de los que se habla son terriblemente interesantes. Resulta cuanto menos curioso que Molly, que parecía el centro de la ecuación, se olvide tan fácilmente por parte de narrador y (tres de los) personajes. Excepto cuando es necesario para que alguien masculle un "¿qué pensaría Molly de esto?", claro está. Sin embargo, el cambio es nuevamente sutil. Qué cabrón, McEwan.

Es entretenido. Está bien escrito, tanto hablando de música como de la historia que cuenta. Tiene un mensaje claro sobre lo que puede hacer la mente con el maravilloso trabajo de alguien y sobre la importancia de la moralidad. Se deja leer con facilidad. Juega con las emociones del lector al final. Y a pesar de todas esas cualidades, no deja de ser un librito. Un librito ligero, que se lee en un rato largo, cuyo final sorprende y que se recuerda una semana y luego se pasa a otra cosa. Si es eso lo que se busca, adelante; pero si lo que se pretende es una lectura que de verdad perdure en el recuerdo, mejor pasar de largo.

jueves, 9 de abril de 2015

“Tokio blues” de Haruki Murakami

La cosa es así: Murakami es uno de los autores más leídos en el círculo que frecuento de gente de internet que lee libros. Todo el mundo me decía que como era posible que no hubiese leído aún al amigo, que era fabuloso, que leas ya Tokio blues o Sputnik, mi amor... que ya va, coño, ¿pero vosotras sabéis la cantidad de libros pendientes que tengo?

Watanabe tiene muchos años y está en un avión cuando suena Norwegian Wood, canción que le hace recordar sus años mozos, cuando empezaba la universidad. Y flash back (de 300 páginas, de toda la novela). Volvemos con él a esa edad. Nos cuenta que cuando era adolescente su mejor amigo se suicidó, que el chaval tenía una novia, Naoko, que Naoko y Watanabe volvieron a hablar un año después de la muerte del nexo que les unía, que no solo hablaron de ahí en adelante, que además Watanabe conoció a otra muchacha por aquel entonces y que todo era muy complicado porque esto es la vida. Y no es el argumento de un episodio de Física o química, lo prometo. Lo que pasa es que así contada la trama pierde mucho. O no. O es así.

Tokio blues no tiene una historia que por encima pueda parecer demasiado interesante u original. Aquí no hay una trama complicada, con ramas ni movimientos en paralelo, es sencilla en ese aspecto. Lo bueno está más abajo. Motivos, personajes, ambiente que rodea a la novela, tono. Es mi segunda incursión en la literatura japonesa (la primera con Una cuestión personal, de Kenzaburō Ōe, que no tiene nada que ver con esta y gracias a dios) y fue con Murakami cuando me di cuenta del cambio tan grande que supone con respecto a la literatura que estoy acostumbrada a leer. Desde el principio la forma de narrar es distinta, muy desapegada a la novela, aséptica incluso. Así, el drama del 15 que viven los personajes se ve desde una perspectiva diferente. Watanabe no deja de ser tan solo un espectador de su propia historia, no es un personaje activo, se limita a observar los acontecimientos y a responder de una manera u otra a estos. La narración se vuelve así bastante peculiar y agradable de leer, muy distendida, pese a tener una carga emocional tan grande como la que posee. Podría resultar una lectura dura si tuviese otro tono distinto, pero lo cierto es que la manera de narrar de Murakami lo convierte en algo melancólico y reflexivo sin ir mucho más lejos. Por otro lado, y a juzgar por las críticas que suelo leer del autor, puede ser que todos sus libros estén contados de una manera similar. No es un estilo que me disguste, pero que sé que me llegaría a saturar del todo. Veremos. Queda pendiente comprobarlo con otra obra.

Me han gustado bastante los personajes secundarios, entendiendo como tales a las dos mujeres en torno a las que gira Tokio blues. Son interesantes, están bien construidos y tienen su propia voz. En alguna ocasión me ha resultado demasiada la información recibida acerca de un personaje, porque realmente los centrales son tres, si acaso cuatro, y tampoco necesitaba tantos datos del amigo de Watanabe, por ejemplo (y a mí qué más me das), pero creo que la construcción de personajes es uno de los factores más interesantes de la novela. Una de las cosas que más me ha fascinado ha sido la descripción que hace Reiko de su enfermedad, es una perspectiva muy dulce y se cuenta tan sencillamente que es maravilloso. En general ese personaje me parece fabuloso, todos los diálogos con ella me dejaron una impresión muy agradable. Es interesante también la importancia que tiene el tema del suicidio. Japón se menciona siempre como un país en el que hay muchísimos suicidios (no he podido encontrar cifras exactas pero la tasa es, al parecer, de las más altas del mundo) y en Tokio blues es uno de los núcleos de la obra. El mejor amigo de Watanabe se suicida, y el tema se vuelve a tocar más adelante en la novela con una frialdad pasmosa. He leído por internet que se abusa de este tema (y del sexo), que están injustificados, que los personajes se suicidan por el mero hecho de estar tristes. Solo diré al respecto que no es excesivamente complicado ver los motivos que existen, o no, detrás de cada una de las actuaciones de los personajes. Pero hoy en día le dejan un ordenador a cualquiera.

Por lo demás, creo que una de las carencias más grandes que me he encontrado en Tokio blues son los diálogos. El estilo narrativo ya he dicho que me gusta, pero las conversaciones de los personajes me resultaron un tanto artificiosas e incluso en ocasiones demasiado largas. Entiendo que las respuestas del protagonista son apáticas porque él mismo vive como quien se deja llevar por la corriente, pero precisamente por eso le veía poca lógica a toda la actividad mental de quien hablaba con él. No me queda muy claro por qué no terminó de gustarme, es cierto, pero a medida que la lectura avanzaba la sensación se hacía más grande (y sin embargo, la primera impresión que inspiran los personajes es la de rechazo para luego ir esta disminuyendo, terminado con impresión de cercanía y, a veces, ternura). Y poco más. Es una novela con puntos muy interesantes, con una serie de elementos muy potentes, de lectura agradable pese a lo grave de su tema y muy melancólica. Yo, desde luego, la recomiendo.  

miércoles, 11 de marzo de 2015

Un comienzo

(he escrito y borrado las primeras líneas de esta entrada varias veces en la última hora para acabar decantándome por la primera opción. Os pido paciencia)

Las primeras entradas de los blogs siempre son complicadas de hacer. Qué digo, qué hago, qué cito, por dios, mira que con la de libros que tengo a la espalda no ser capaz de poner aquí algo bonito dice ya mucho, qué vergüenza. Para qué, si realmente al final no son esas ni las importantes ni las que se van a contar entre las más leídas. La razón es, supongo, la misma que la que nos hace tardar media hora en escribir un correo de tres líneas para una profesora que tardará tres segundos en leerlas. ¡Encima una entrada en un blog, que no te juegas una nota ni nada!

(a esto de arriba lo llaman flujo de conciencia o ponerse a escribir y decir bobadas)

Llevo en Internet escribiendo sobre libros desde 2009. Antes en un blog de literatura juvenil que poco a poco se fue transformando a medida que mis lecturas cambiaban y evolucionaban. No cambiaba solo el blog, sino también yo y mi forma de leer y hablar de libros, y desde hace un tiempo quería clausurar esa etapa para iniciar una nueva. Empezar desde cero otra vez. De ahí surge El papel amarillo, de la necesidad de dejar atrás lo viejo para que deje de ser un lastre. El único objetivo es escribir, hablar sobre libros, aprender (la clave es lo de “único objetivo” porque en realidad los tres se pueden reducir al último). Para saber qué libros suelo leer, podéis mirar mi perfil en Goodreads. El título del blog viene de un relato de 'terror' de Charlotte Perkins Gilman (The yellow wallpaper; que ha sido traducido al español como El empapelado amarillo, El papel de pared amarillo, El papel pintado amarillo... y en la edición que leí yo, El papel amarillo). No solo es uno de mis relatos preferidos por la angustia y el dolor que transmite, sino que además cuenta con un mensaje muy interesante con respecto a la liberación de la mujer, siendo Perkins activista del feminismo. Podéis leer aquí la versión original y aquí una traducción que a mí personalmente me parece demasiado arcaica, pero es la única que he encontrado.

Nada más por el momento. Ya nos iremos leyendo.