lunes, 28 de diciembre de 2015

"Sangre sabia" de Flannery O'Connor

Sangre sabia (Wise Blood, 1952) fue la primera novela (de dos) de Flannery O'Connor, sureña, fría, una autora estadounidense conocida sobre todo por sus relatos (entre otros, A Good Man is Hard to Find). Yo no sé antes, pero ahora mismo se podría considerar una escritora bastante olvidada, aunque RHM tiene publicada en dos tomos (novelas y cuentos, cada uno por un lado) toda su obra de ficción.

Dejando a un lado este abandono, la obra de O'Connor me ha parecido muy interesante. La autora nos narra la historia de un joven de veintipocos años, Hazel Motes, que tras volver a casa de la guerra se encuentra solo. Y así, solo, viaja hasta una nueva ciudad y comienza a predicar una nueva religión, la Iglesia sin Cristo. Sangre sabia es la esquemática pero de igual manera punzante e incisiva historia de un personaje que va contra el mundo, que no le entiende ni tiene ningún interés en entenderle; pero realmente da igual, porque el sentimiento es mutuo. La historia de alguien que predica una religión cuya pauta es la blasfemia y el pecado, que en realidad no son tal, no existen, como base de una salvación que tampoco existe. ¿Entonces? Entonces Motes está tan obsesionado con dios, incluso estando contra dios, que no le queda más remedio que volver a dios. A Dios. Auge y caída de un predicador, podría ser. Si la sangre es sabia, entonces podría ser caída y auge, pues durante toda la novela reniega de lo que esta le dice –su abuelo era predicador, pero de los de la Iglesia con Cristo–. Y de manera paralela tenemos a Enoch, un desagradable personajillo cuya relación con la sangre es diametralmente opuesta a la que Motes tiene: sí, hoy la sangre me dice que voy a descubrir por fin algo, que va a pasar por fin algo. No soy yo, es la sangre. "Una historia de pecado y redención", dice la portada que he puesto aquí, pero yo no tengo muy claro quién se salva y quién se aboca a la destrucción más absoluta, si todos o ninguno.



¡Jesús es la mentira! ¡La mentira es Jesús! No hay nadie que escuche a Hazel Motes (por cierto, mote en inglés es mota, el equivalente a paja en la Biblia en lo de la paja en el ojo ajeno de Mateo 7:3: «And why beholdest thou the mote that is in thy brother's eye, but considerest not the beam that is in thine own eye?»), pero menos mal, porque las pocas veces que lo hacen se dan cuenta de que es, posiblemente, la persona más obsesionada con Jesucristo (huir de algo es encontrarlo, ya sabéis) que puede haber en la ciudad. Excepto Enoch, pero la sangre de Enoch hace un poco lo que quiere y no podemos fiarnos demasiado de él y de su intento patético de hallar al nuevo Jesús. Es curioso, o en realidad no es nada curioso, que casi que la única persona que le escucha es la que comienza a conocerle cuando por fin deja de ser un embustero y un timador. Si queréis podemos hablar de cómo mientras intenta convencer a la gente para que abandone a un Jesús inexistente que no puede salvarles, puesto que nadie está en ningún pozo, Hazel se obceca en pecar, tanto como se pueda. Sin embargo, el mayor pecado es la falta de dios, y esa se supone que ya la tiene, por lo que sus intentos son absurdos y pura palabrería. Anda, como los del resto de predicadores que aparecen en la novela. 

Va a resultar que no son tan diferentes. Va a resultar que el papel de la divinidad es secundario en la formación del ser.

5 comentarios:

  1. Ay, ¡me has puesto los dientes largos! Ya le tenía echado el ojo al volumen de Novelas de DeBolsillo, pero ahora creo que sí que va a caer. Que pena no haberlo leído para comentar más en la entrada, te ha quedado estupenda :)

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  2. me interesa oye :D si habia oido de la autora, pero no muy frecuentemente

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  3. Hola, Sara. Muy interesante el tema de la novela que has comentado. Lo tendré como pendiente.

    Saludos.

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  4. ¿No te ha dicho nadie que eres ridícula? ¿Una niñata patética con ansias de atención para no recordar su solitaria vida? ¿Una absurda mamarracha que lleva el odio por bandera para tratar de olvidar su triste existencia?
    Pues ya lo he hecho.

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